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Dark Santa, un cuento de navidad que nunca olvidarás...

Nuestra historia se desarrolla en una ciudad un tanto olvidada, como las hay muchas hoy en día. Nuestros protagonistas son varios niños que han trazado un plan para engañar a "Santa Claus", un viejito simpático, rechoncho y bonachón que siempre tiene una sonrisa para los niños que se portan bien por su cuadra. 

 

El verdadero nombre de este señor es Noel y lo apodan "Santa Claus" por su gran parecido con el personaje navideño que le trae juguetes a los niños y que, cuenta una leyenda, fue un obispo cristiano de origen griego, que se hizo del hábito religioso al morir sus padres y tener que donar todas sus pertenencias a la gente más necesitada de Turquía.

 

Otra leyenda finlandesa dice que, un niño llamado Nicolás perdió a sus padres y como recuerdo a su familia tallaba juguetes en madera; y al morir, los lugareños siguieron con esa tradición para sus niños.

 

Nuestro amigo Noel, sabe estas leyendas desde niño y le han fascinado tanto que él quiere ser una persona humanitaria también, que ayude a los niños que más lo necesitan en la época en que más lo requieren, como es Diciembre. Nuestro amigo Noel desde hace 50 años se disfraza de Santa Claus, usando el típico traje rojo con blanco, cinturón y botas negras.

 

Su cuerpo es rechoncho de por si, por lo que no necesita usar rellenos ni nada, su barba blanca se la ha dejado crecer desde hace 50 años igual y sólo le corta las puntas para mantenerla cuidada. Su piel es blanca, su sonrisa es gentil y siempre está alegre con todos.

 

Los niños de la colonia saben de la gentileza de Noel, pero también saben que él tiene un muy particular estilo para dar sus regalos a fin de año. Su requisito es que todos los niños y niñas se porten bien con él, y aunque él pide que sea durante todo el año, la mayoría de ellos sólo lo hacen durante el mes de diciembre, previo a la fecha en que él entrega los regalos.

 

A Noel le fastidia eso de los niños, más de los niños berrinchudos de este nuevo siglo XXI, que quieren todo sin necesidad de esforzarse, que desobedecen a sus padres cuando les piden un mandado diciéndoles a estos que los acusarán ante derechos humanos por esclavizarlos y los meterán a la cárcel por no querer a sus hijos, que en la escuela vuelven locos a sus maestros porque siempre se la pasan jugando.

 

No hacen sus tareas y se la pasan jugando con sus celulares, mandando mensajes u oyendo música, que ven televisión, mientras chatean, escuchan música y están con los videojuegos, todo al mismo tiempo, que compran cohetes a escondidas para prenderlos afuera de las casas de sus vecinos, sin importarles si pueden quemar a alguien que vaya pasando o que incluso, arrojan los cohetes o “buscapiés” a las casas, sólo por travesura y maldad.

 

Noel odia todo este tipo de comportamientos en los niños de hoy día, pero aún tiene esperanza de que cambien, aunque sabe que su labor estará siempre recompensada al llevarles juguetes a los niños de la calle, a los que sufren porque no tienen un hogar, ni una familia que los cuide del frío, les den el amor, abrigo y comida que necesitan ya que, la mayoría de estos niños son huérfanos o sus padres los han abandonado, vendido o cambiado por unos pesos a gente que los explota, haciéndolos trabajar durante más de 12 horas por día, la gran mayoría, en cosas que es mejor no mencionar, pero que no tienen perdón alguno.

 

Todo esto entristece a Noel, pero sabe que su labor mientras viva, es llevarles alegría a los niños que más la necesitan en esta temporada en donde la paz, el amor y la amistad se respiran en la mayoría de las personas. Aunque hay personas (personitas más bien) que aun sabiendo la labor humanitaria de Noel, tratan de querer engañarlo para que a ellos también les regale juguetes en Navidad.

 

Estas personitas son unos niños de buen nivel económico, pero que en sus casas ya nos los quieren por malcriados, berrinchudos, traviesos, enojones y burlones. Se la pasan todo el día en la calle, ideando maldades a sus vecinos, por lo que también ninguno de ellos los quiere, ni quieren que estén viviendo o paseándose cerca de sus casas, para no tener que gritarles o correrlos a escobazos.

 

Aunque a estos niños no les importa si les gritan, los corren o les pegan, siempre terminan burlándose de los demás, haciendo que sus vecinos se enojen aún más por ello. Como todos en la colonia conocen a Noel, estos niños tienen planeado hacerse pasar por niños de la calle.

 

Por lo que rápidamente van a sus casas a buscar la ropa más vieja que tienen para romperla, ensuciarla y usarla el día de navidad, que es el día en que Noel reparte los juguetes a los niños pobres de la colonia. Los niños saben que a los primeros pordioseros (como ellos llaman a los niños de la calle) que visita Noel son a los que viven bajo el puente peatonal que está cerca de la preparatoria.

 

Por lo que su plan es ir antes a ese lugar, decirles a los pordioseros que en la San Francisco están regalando comida y quedarse ellos ahí a esperar a Noel para que les de los juguetes. Saben que su plan no tiene falla alguna puesto que “esos mugrosos muertos de hambre” creerán que en verdad están regalando comida las señoras de la vela perpetua.

 

Ya es navidad y Noel, vestido de Santa Claus ya se dispone a salir para repartir los juguetes, primero a los niños de la calle y después a los hijos de sus vecinos que gozan del lujo de tener casa y familia. Como es su costumbre, primero va a ver a los niños del puente cercano a la prepa.

 

Pero cuál es su sorpresa al ver que no estaban los niños que él ya conocía, sino que estaban tres niños que nunca había visto que estuvieran ahí. Lo primero que hizo fue tocarle las manos como es su costumbre, los niños titubearon un poco pero dejaron que les tocara sus manos, después los abrazó y besó para después levantarse muy enojado por lo que estos niños habían hecho.

 

Lo primero que les preguntó fue que dónde estaban los demás niños, su cara había cambiado, ya no era la del viejito bonachón de siempre, ahora parecía que “echaba lumbre” por los ojos y sus palabras fueron fuertes y tajantes, casi gritando. Los niños trataron de mentir diciéndole que eran los únicos que vivían ahí, que los demás se habían ido a vivir a otro lado.

 

Noel se enfadó aún más por semejante mentira y les replicó diciéndoles que eran unos mentirosos, que se había dado cuenta de su engaño desde el primer momento, ya que al tocar sus manos y abrazarlos, estaban calientes; los niños que viven bajo el puente, siempre están fríos y temblando puesto que han pasado toda la noche ahí, durmiendo con nada más que una sabanita rota, sus manos están callosas y sucias por vivir en la calle, pero lo peor es que al besarlos, notó que olían a perfume.

 

El plan de los niños no salió como ellos esperaban por no saber nada sobre cómo viven los niños sin hogar. Creyeron que con sólo vestir harapos sería suficiente para engañar a Noel pero cometieron el error más grave que pudieron haber hecho... Hacer enfadar a un enfermo.

 

De repente Noel comenzó a temblar, sus ojos se pusieron en blanco, se tumbó al suelo y empezó a convulsionar. Los niños miraron horrorizados lo que le pasaba a Noel pero no por mucho tiempo puesto que uno de ellos les dijo a los demás que debían aprovechar el momento y llevarse todos los juguetes del viejo panzón. Noel al escuchar esto comenzó a llorar, pero no eran lágrimas de tristeza sino lágrimas de miedo al saber que, por culpa de estos mocosos malvados la enfermedad que había escondido por todos estos años saldría a relucir.

 

Noel sufría de ataques de epilepsia, que terminaban siempre en un cambio de personalidad. Cambio que era muy notable puesto que sus ojos cambiaban de aspecto, se llenaban de sangre y se le pintaban de color ocre las bolsas de los ojos. Su boca se tonaba como una riza burlona, lo que lo hacía lucir un aspecto demente...

 

Pero lo peor y de lo cual Noel era perfectamente consiente. Echo por el cual siempre estaba medicado. Feliz, complaciente, sonriente y altruista con los demás. Para jamás despertar a esa personalidad que tanto miedo le daba y que yacía reprimida en su interior por más de 50 años y no es para menos, en esta personalidad, se convertía en un asesino pedófilo. Que solo conseguía saciar su sed de sangre y venganza, al violar y desmembrar a cuanto niño se cruzara por su camino.

 

Los niños ya habían salido corriendo con todos los juguetes, al ver que Noel se estaba levantando. Pero lo que ellos no sabían es que él ya sabía a donde se dirigían puesto que siempre van al mismo lugar a esconderse un callejón atrás de la preparatoria. Noel corrió con rumbo a la preparatoria donde sabia etaria los niños mofándose de él. En el trayecto rompió una botella que estaba tirada en el piso cerca de la entrada de la prepa, mientras su excitación se hacía cada vez más evidente al ir acercándose más al callejón.

 

En efecto los niños estaban ahí, burlándose del caído Noel. Mofándose entre ellos al preguntar si recordaban la forma en la que el viejito estúpido se había puesto por la broma que le habían gastado. Mientras todos reían por el recuerdo de lo acontecido, no se percataron de que alguien estaba frente el callejón hasta que voltearon a ver a uno de sus amigos y notar que había un charco de agua. Su amigo se había orinado del susto al ver la silueta que estaba frente a ellos.

 

Noel había volteado su traje por lo que ahora era negro con solo unas partes rojas. Esto lo había echo premeditadamente su otra personalidad hace más de 50 años por si llegaba a haber una ocasión como esta. Tenía la botella rota en una mano y a uno de los niños en la otra. Los niños comenzaron a llorar y a gritar, pero estaban tan lejos de la gente que nadie los escuchaba. Por lo que nadie sabía lo que les sucedería a continuación...

 

Al niño que tenia agarrado, le desgarro su playera deporsi ya maltrecha para después enterarle la botella rota en el estómago y abrirle un surco para inmediatamente sacarle las tripas que se las arrojo a los otros niños. Noel no pudo contenerse más y golpeo a los niños para dejarlos inconscientes y acto seguido sacarse su enorme miembro que ya estaba rojo de tanta excitación.

 

Desvistió de un tirón al mayor de los niños que tenía 10 años, coloco su miembro en su ano y empujo lo más fuerte que pudo. Su cara ya no era la de un demente, había tomado forma de animal salvaje por el éxtasis en el que se encontraba. Entraba y salía del niño hasta que no pudo contenerse más y eyaculo dentro de él.

 

Noel sabía que lo que seguía lo disfrutaría aún más puesto que su siguiente víctima era una niña, pero como llevaba el pelo corto parecía niño. Desgarro su ropa con facilidad y comenzó a oler su vagina acto que lo volvía mas loco aún puesto que era un olor que disfrutaba mucho. Comenzó a lamerla volvió a conseguir con facilidad que su miembro se endureciera todavía mas, ahora palpitaba con tal frenesí que parecía como si estuviera eyaculando.

 

Paso su lengua por todo el cuerpo de la niña hasta llegar a su boca que beso como desesperado. Ella seguía inconsciente mientras Noel ponía su enorme miembro en la boca de ella y jugaba con su cabeza haciendo que se la chupara aún inconsciente eyaculo dentro de su boca pero su excitación continuaba.

 

Acto seguido puso su pene en los labios de su vagina y empujo con tal fuerza que se escuchó como si se explotara un globo. Su vagina se llenó de sangre y semen mientras Noel seguía entrando y saliendo de ella. Eyaculo una y otra vez. Después puso su miembro en el ano de la niña para continuar con su perversión.

 

Su cara ya no era la de un hombre ni la de un animal. Eso más bien era la cara de un demonio lujurioso que no podía calmar su frenesí tras sentir la agradable estreches de su ano y su vagina. Fue hasta la décima eyaculación que logro calmarse y terminar por completo con la vida de los niños de igual forma que hizo con el primero, desmembrándolos arrojando sus tripas y comineándose algunas.

 

Al término de su asesinato múltiple, fue cuando por fin pudo darse cuenta del terrible acto que inconscientemente había comentado. No pudo controlarse y se puso a llorar incontenible al haber perpetrado otra vez aquel innombrable crimen que hace más de 50 años hizo que escapara de su país natal Checoslovaquia y llegar a un pueblito olvidado por la mano de Dios llamado Iguala en donde rápidamente aprendió el acento puesto que el idioma ya lo sabía y pudo pasar desapercibido su origen real.

 

Noel sabía que si lo descubrían ya no podría rehacer su vida puesto que ya era demasiado grande y demasiado tarde para volverla a hacer por lo que no le quedó más remedio que terminar de despedazar a los niños. Tarea difícil de llevar a cabo con una botella rota, pensó.

 

Lo hizo lo más rápido que pudo y los escondió en la bolsa en la que llevaba los juguetes, junto con el triperio que había esparcido por todo el pasillo. Doblo las ropas para volver al color normal su traje rojo, blanco y negro y lavo sus manos de toda la sangre que se había derramado de una llave de agua que estaba cerca de ahí.

 

Después de limpiar algo de la sangre que estaba en el piso y las paredes que ya se empezaba a mosquear. Eran las 6:00 de la mañana apenas, por lo que no había mucha gente por donde debía pasar y que por suerte o por desgracia no habían escuchado nada de lo ocurrido ya que la mayoría estaban crudos por la cena de navidad y fue por eso que pudo proceder sin problemas.

 

Tras avanzar algunas calles algunos perros comenzaron a seguirlo. Movían la cola como histéricos a la espera de que el bondadoso Noel les diera algo de comer:

 

— Calma, calma mis caninos amigos pronto tendrán su festín...


 

Se dirigió a la rivera del río San Juan que no estaba lejos con la impunidad que da un día feriado como lo es la Navidad en el que nadie sale de su casa hasta ya entrada la mañana. Ya en el río arrojo los pedazos de carne en que había tornado a los niños. Los perros los devoraban y peleaban por ellos.


Mientras Noel contemplaba el acto con aquellos ojos sádicos con los que había mutilado y violado a los pequeños dijo en un tono burlón a manera de despedida a los tozos de carne mientras eran devorados por los perros:

 

— Jo jo jo! Feliz Navidad, pequeñas basuras, jo jo jo!.

Esto es lo que les pasa a los niños que se portan mal.


 

Acto seguido. Agarro su bolsa de juguetes ensangrentada y camino con rumbo desconocido. Algunos dicen que lo vieron entrar a su casa, sacar algunas cosas y jamas volvieron a saber de él. Otros dicen que regreso a su natal Checoslovaquia, donde se fue a vivir a la sierra y que durante la temporada invernal, hace juguetes de madera que regala a los niños cada 25 de diciembre.

 

Inspirado parcialmente en: [Creepypasta] Dark Santa (Deep Web)

Adaptación y ilustración Davinchi el wxp.

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